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Historia

Bonifacia es muy bien recibida en Zamora. Llega el 25 de julio de 1883.   
Los comienzos son duros, pero no importa, será la oportunidad de responder con fidelidad a la apuesta por el mundo trabajador y pobre desde una experiencia de vida religiosa.
A los pocos meses crea el taller en la calle de Orejones y pronto se traslada a la calle de  La Reina, una casa más amplia y espaciosa.  En ella comienza a vivir en fidelidad al carisma, el fin de la Congregación que tanto deseaba.
En el taller no sólo se trabaja para ganar el propio sustento, sino también para ayudar a labrarse un futuro a las niñas y jóvenes con las que compartían la casa, iniciando así una experiencia de acompañamiento, educación y promoción, en fidelidad a lo soñado para su fundación.
En el Colegio de la Reina la caridad iba a informar toda su vida. Desde la caridad educa y evangeliza a las niñas acogidas.  Su enseñanza consiste en hacerlas mujeres humana y cristianamente bien formadas. Su preocupación por ellas era constante “pues las quería como a la niña de sus ojos”.
A la muerte de Bonifacia en Zamora y realizada ya la unión con la comunidad de Salamanca,  empieza a proyectarse un colegio destinado a la enseñanza.
Con el paso de los años se realizan varias transformaciones: Casa de misión, Patronato de Rendición de Penas por el Trabajo, Internado de Protección de Menores, Escuela Hogar y actualmente colegio Concertado Bilingüe.
El carisma de M. Bonifacia permanece vivo. Por el colegio Divina Providencia han pasado muchas “siervas”, muchas educadoras que, impregnadas del espíritu de la fundadora, lo han hecho posible y para las  que hoy tenemos un recuerdo agradecido.

 

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